
Las principales condiciones de salud mental en niños y adolescentes (lo que en clínica se llama trastornos mentales): cómo se ven en casa y cuándo consultar.
29/10/2026
Las dificultades de salud mental en niños y adolescentes pueden manifestarse a través de cambios en sus emociones, pensamientos o conductas que persisten en el tiempo y afectan su bienestar y vida cotidiana. Estas dificultades pueden presentarse de distintas maneras, influyendo en el estado de ánimo, la ansiedad, la alimentación, la percepción de la realidad o las relaciones con los demás.
En Clínica Los Tiempos, institución acreditada por la Superintendencia de Salud y especializada desde hace más de una década en atención psiquiátrica infanto-juvenil, sabemos que no todos los cambios emocionales o conductuales representan una condición de salud mental. Para comprender cuándo es necesario buscar apoyo profesional, es importante considerar la duración, la intensidad y el impacto de estas manifestaciones en la vida cotidiana del niño o adolescente, teniendo en cuenta su etapa del desarrollo y el contexto que está viviendo.
Durante la infancia y adolescencia es natural experimentar cambios de ánimo, momentos de tristeza, irritabilidad o necesidad de mayor privacidad. Sin embargo, cuando estas manifestaciones persisten, generan malestar o afectan la vida cotidiana, es importante prestarles atención.
Como señala el Manual MSD para familias, algunas dificultades de salud mental pueden manifestarse de manera similar a las emociones y conductas habituales de esta etapa. Para reconocer cuándo es necesario buscar apoyo profesional, conviene observar tres aspectos:
Estas señales no necesariamente indican la presencia de una condición de salud mental, pero pueden ayudar a identificar cuándo un niño o adolescente necesita acompañamiento profesional.
Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta una condición de salud mental, y muchos no reciben la atención que necesitan.
Reconocer las señales a tiempo permite comprender mejor lo que están viviendo y ofrecerles el apoyo adecuado.
Durante la infancia y adolescencia pueden presentarse distintas condiciones de salud mental, cuyas manifestaciones varían según cada persona, su etapa del desarrollo y su contexto.
Algunas de estas condiciones pueden compartir características, como cambios en el estado de ánimo, dificultades de concentración o alteraciones del sueño. Por ello, la presencia de determinadas señales no significa necesariamente que exista un trastorno de salud mental.
A continuación, presentamos información general sobre algunas condiciones que pueden requerir atención especializada. Su identificación y diagnóstico deben realizarse mediante una evaluación clínica integral.
La depresión puede manifestarse mediante cambios persistentes en el estado de ánimo, tristeza, irritabilidad o pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables. En algunos casos, también pueden presentarse dificultades de concentración, cansancio o alteraciones del sueño y el apetito.
Estas manifestaciones deben evaluarse considerando su duración, intensidad e impacto en la vida cotidiana, ya que no toda experiencia de tristeza o desmotivación corresponde a un cuadro depresivo.
Conoce más sobre la depresión en niños y adolescentes.
La distimia, también conocida como trastorno depresivo persistente, se relaciona con un estado de ánimo bajo o irritable que se mantiene durante un período prolongado.
Puede acompañarse de baja autoestima, cansancio, dificultades para concentrarse o menor motivación. Debido a que estas manifestaciones pueden desarrollarse gradualmente, es importante comprenderlas dentro de la historia emocional y personal de cada niño o adolescente.
Conoce más sobre la distimia o depresión persistente.
El trastorno bipolar se caracteriza por episodios de cambios significativos en el estado de ánimo, la energía y la actividad.
Durante determinados períodos pueden presentarse estados de ánimo especialmente elevados o irritables, aumento de energía, menor necesidad de dormir o mayor impulsividad. También pueden existir episodios depresivos.
Es importante considerar que los cambios de ánimo habituales durante la adolescencia no son suficientes para establecer este diagnóstico, que requiere una evaluación especializada de la evolución y características de los episodios.
Conoce más sobre el trastorno bipolar en adolescentes.
La esquizofrenia es una condición de salud mental que puede afectar la manera en que una persona interpreta la realidad, organiza sus pensamientos y se relaciona con su entorno.
Entre sus posibles manifestaciones se encuentran alteraciones de la percepción, dificultades para organizar las ideas o cambios importantes en el funcionamiento cotidiano.
Su aparición durante la infancia es poco frecuente y suele comenzar hacia el final de la adolescencia o durante la adultez temprana. Estas manifestaciones requieren una evaluación clínica cuidadosa, ya que pueden tener diferentes causas.
Conoce más sobre la esquizofrenia en adolescentes.
El trastorno obsesivo-compulsivo puede involucrar pensamientos recurrentes e involuntarios que generan malestar, junto con conductas repetitivas que buscan disminuir esa incomodidad.
Estas experiencias pueden relacionarse con preocupaciones sobre la seguridad, el orden o la necesidad de comprobar determinadas situaciones.
No todas las rutinas, preferencias por el orden o conductas repetitivas indican la presencia de TOC. Su evaluación considera, entre otros aspectos, el malestar que generan y cuánto interfieren en la vida cotidiana.
Conoce más sobre el TOC y su tratamiento.
Los trastornos de la conducta alimentaria son condiciones que pueden afectar la relación con la alimentación, la imagen corporal y el bienestar emocional.
Sus manifestaciones son diversas y pueden incluir cambios importantes en los hábitos alimentarios, preocupación intensa por el peso o la imagen corporal y conductas que comprometen la salud física y emocional.
Estas condiciones no siempre son visibles a través del peso o la apariencia física, por lo que su identificación requiere una evaluación integral.
Conoce más sobre los trastornos de la conducta alimentaria.
Esta condición se relaciona con dificultades persistentes en la regulación emocional, la percepción de uno mismo y las relaciones interpersonales.
En algunos casos pueden presentarse emociones intensas, impulsividad o dificultades para mantener relaciones estables.
Durante la adolescencia, estas manifestaciones requieren especial cuidado en su interpretación, ya que la identidad, las emociones y las formas de relacionarse continúan desarrollándose. Por ello, cualquier diagnóstico debe basarse en una evaluación clínica especializada y considerar la persistencia de los patrones observados.
Conoce más sobre el trastorno de personalidad limítrofe.
Las experiencias traumáticas pueden influir en el bienestar emocional, las relaciones y la sensación de seguridad de niños y adolescentes.
En algunos casos pueden presentarse dificultades para dormir, mayor sensibilidad ante ciertos estímulos, recuerdos intrusivos, cambios emocionales o conductas de evitación relacionadas con lo vivido.
Las respuestas frente a experiencias difíciles son diferentes en cada persona y no todas desarrollan un trastorno de estrés postraumático. Cuando estas manifestaciones persisten y afectan el bienestar cotidiano, es recomendable buscar orientación profesional.
Conoce más sobre el trauma y sus efectos en la salud mental.
Los cambios emocionales y conductuales forman parte del desarrollo de niños y adolescentes. Sin embargo, cuando generan malestar significativo, persisten en el tiempo o comienzan a interferir en su vida cotidiana, es importante buscar orientación profesional.
Consultar con un pediatra, psicólogo o psiquiatra infanto-juvenil permite comprender lo que está ocurriendo y determinar si es necesario algún tipo de acompañamiento o tratamiento.
Puede ser útil observar desde cuándo se presentan los cambios, en qué situaciones aparecen y cómo afectan las actividades habituales, las relaciones familiares o la experiencia escolar.
Ante situaciones de riesgo inmediato para la seguridad o integridad del niño o adolescente, es fundamental acudir a un servicio de urgencia o comunicarse con el SAMU al 131.
En Clínica Los Tiempos brindamos atención especializada en hospitalización psiquiátrica infanto-juvenil para pacientes hasta los 18 años, mediante indicación médica.
La hospitalización puede formar parte del tratamiento cuando una condición de salud mental requiere cuidados intensivos, supervisión clínica y un entorno terapéutico especializado.
Algunas condiciones, como la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, pueden acceder a cobertura GES según los requisitos de edad, diagnóstico y previsión establecidos en la normativa vigente.
Conoce más sobre el proceso de hospitalización en Clínica Los Tiempos.
Comprender lo que está viviendo un niño o adolescente, sin anticipar diagnósticos ni minimizar sus dificultades, es fundamental para ofrecerle el acompañamiento y la atención que necesita.
