La depresión grave de un hijo se trata también en familia

Qué pasa en una unidad de hospitalización cuando un hijo tiene depresión grave: el medicamento, el día a día, la mejoría y el trabajo con la familia.

29/9/2026

Acompañar a un hijo con depresión grave es ser parte de un proceso de recuperación en el que el tratamiento, las experiencias cotidianas y el apoyo familiar cumplen un papel importante. Los medicamentos ayudan a tratar los síntomas, mientras que las experiencias del día a día favorecen nuevos aprendizajes. En este proceso, la familia entrega algo fundamental: un entorno seguro, estable y cercano que acompaña la recuperación.

Cuando a un hijo le indican un antidepresivo, una de las primeras preguntas de la familia suele ser cuánto tardará en hacer efecto. Es una pregunta importante, pero el tratamiento no depende solo del medicamento. Mientras este comienza a actuar, las experiencias cotidianas y el entorno también influyen en el proceso de recuperación. Y ahí la familia cumple un papel fundamental: acompañar, entregar seguridad y favorecer las condiciones que ayudan a avanzar. Tratar una depresión grave no es solo indicar un medicamento, sino acompañar un proceso de cambio.

 Si su hijo tiene un diagnóstico de depresión grave —que en un informe médico puede aparecer como trastorno depresivo mayor de intensidad grave— y está hospitalizado, o su médico está evaluando una hospitalización, este artículo es para usted.

Le explicamos cómo abordamos estos casos en la unidad de hospitalización psiquiátrica infanto-juvenil de Clínica Los Tiempos, qué puede esperar durante este proceso y cuál es el rol de la familia en el tratamiento y la recuperación. 

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Así se reparte el tratamiento:

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Partes del tratamiento a adolescentes en CLT

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El medicamento ayuda, pero no trabaja solo

 

El antidepresivo actúa sobre los mecanismos biológicos asociados a la depresión, pero la recuperación también se construye a través de las experiencias cotidianas. Recuperar horarios de sueño, completar una actividad, compartir con otros jóvenes y sentirse acompañado por la familia son parte de ese proceso. Por eso, en nuestra unidad, el tratamiento farmacológico se complementa con una rutina diaria estructurada y con el acompañamiento y participación de la familia.

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En la unidad, el equipo vigila de cerca el comienzo del tratamiento. Después del alta, esa atención pasa a la familia: si aparecen ideas o conductas suicidas, autolesiones u hostilidad que antes no estaban, avise de inmediato al médico que indicó el medicamento. Si su hijo está en riesgo ahora mismo, el primer paso no es nuestra clínica. Acuda al servicio de urgencia del hospital o clínica más cercana, o llame al SAMU (131).

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¿Por qué hospitalizar, si el medicamento se puede tomar en casa?

 

Porque, en algunos casos, el tratamiento necesita un nivel de cuidado y supervisión que no es posible mantener en el hogar. La hospitalización permite contar con acompañamiento clínico las 24 horas y observar de cerca la evolución del paciente. Con esa información, el psiquiatra puede evaluar la respuesta al tratamiento y realizar los ajustes que sean necesarios.

La indicación de hospitalización siempre debe ser realizada por un médico. En Clínica Los Tiempos, el ingreso requiere una orden de hospitalización emitida por el psiquiatra o médico tratante, o por el equipo de urgencia que atendió y estabilizó al paciente durante una crisis.

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Cómo es un día en la unidad

 

Lo que su hijo vive cada día es la parte del tratamiento que más depende del lugar donde está. En la unidad, el día se ordena alrededor del sueño, las actividades y los compañeros.

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Así es un día de lunes a viernes, de forma resumida:

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Día tipo en Clínica Los Tiempos, las Condes, Chile

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Los fines de semana el ritmo es más tranquilo, con talleres de deporte y arteterapia.

  

  • El sueño. La depresión suele desordenarlo, y ese desorden pesa sobre el ánimo del día siguiente. Recuperar un horario estable para acostarse y levantarse es parte del tratamiento. En la unidad, su hijo se levanta a las 7:30 y a las 20:00 empieza a prepararse para dormir. Lo explicamos en nuestra guía sobre el sueño adolescente.

 

  • Los talleres. En la mañana y en la tarde hay talleres grupales e individuales a cargo de nuestros terapeutas y profesores: debate, arte, cocina, huerta, deporte y habilidades para manejar emociones intensas. Terminar una actividad es un logro pequeño, y la depresión suele quitarle a un adolescente justamente esas experiencias. El detalle está en nuestro artículo sobre terapia ocupacional.

 

  • Los compañeros. Las áreas comunes y la sala de terapia son espacios para compartir con otros de su edad, acompañados por el equipo.

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La mejoría se nota primero en el día a día

 

La mejoría de una depresión grave rara vez llega de un día para otro, y no avanza en línea recta. Lo primero que suele ordenarse no es el ánimo, sino lo que lo rodea: su hijo empieza a dormir mejor, se levanta a la hora y se queda hasta el final de un taller. El ánimo suele mejorar después, y es normal que haya días malos dentro de una buena semana. Un día malo no significa que el tratamiento haya dejado de funcionar.

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Revincularse con la familia es parte del tratamiento

 

La depresión grave no afecta solo el ánimo. También puede cambiar la manera en que un hijo se relaciona con su familia. Puede aislarse, mostrarse más irritable o tener dificultades para expresar lo que necesita. Al mismo tiempo, la preocupación y la incertidumbre pueden hacer que los padres no sepan cómo acercarse o cómo ayudar.

Por eso, durante la hospitalización también trabajamos en fortalecer el vínculo familiar. El objetivo es que su hijo pueda sentirse acompañado y pedir ayuda cuando la necesite, y que la familia cuente con más herramientas para apoyarlo. La presencia y colaboración de los padres o cuidadores son una parte importante de este proceso.

La hospitalización implica, además, que su hijo estará temporalmente fuera de casa. Esto no significa que la familia quede fuera del tratamiento. El médico tratante informa sobre el diagnóstico y la evolución, mientras el equipo entrega orientación y mantiene a la familia al tanto de los avances durante la hospitalización.

La familia también aporta información valiosa. Lo que observa durante las visitas, cómo era su hijo antes de la depresión, sus rutinas y la dinámica en el hogar ayudan al equipo a comprender mejor su situación y sus necesidades.

A medida que se acerca el alta, el equipo tratante prepara junto con la familia el regreso a casa y entrega las indicaciones necesarias para dar continuidad al tratamiento y acompañar esta nueva etapa de la recuperación.

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Las visitas son el primer lugar donde se practica el vínculo nuevo

 

Las visitas son los jueves y domingos, de 14:00 a 16:00. Las autoriza el médico tratante, con un máximo de dos personas por día. Salir del papel de vigilante empieza ahí, con gestos simples:

  

  • Llevar dibujos, fotos y mensajes de hermanos y amigos para el «mural de logros», un panel que nuestros terapeutas proponen armar durante la hospitalización.

 

  • Repetir una rutina de la casa, como leer algo juntos.

 

  • Darle un lugar a lo que siente, sin minimizarlo y sin alarmarse de más.

  

La señal de que la revinculación va bien suele ser sencilla: las visitas dejan de girar solo alrededor de la enfermedad. Su hijo le cuenta qué hizo en un taller, le pregunta por la casa o por sus hermanos, y la conversación vuelve a tener temas de la familia.

 

El error más frecuente nace de la mejor intención: convertir cada visita en un interrogatorio sobre cómo se siente o cuándo va a salir. Para un adolescente con depresión, esas preguntas constantes le confirman que lo miran como a un paciente. Es más útil compartir el rato y dejar las preguntas sobre la evolución para el médico tratante.

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La casa se prepara para el regreso

 

La revinculación sigue después del alta, y en la casa ayudan algunas pautas concretas:

  

  • Mantener rutinas predecibles y realistas.

 

  • Evitar cambios bruscos en las exigencias o en la forma de funcionar de la casa.

 

 

  • Mantener una comunicación abierta con el equipo que lo trate.

  

Esas pautas están con más detalle en nuestra guía sobre la continuidad del tratamiento después de una crisis.

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¿Trabajar con la familia significa que los padres hicimos algo mal?

 

No. La depresión tiene causas biológicas, psicológicas y sociales que se combinan, y buscar un culpable no ayuda a tratarla. El trabajo con la familia mira hacia adelante, hacia la casa a la que su hijo va a volver.

 

A veces la casa carga con otras dificultades, como conflictos entre sus miembros o la salud mental de alguno de los padres. Si el equipo le propone ayuda para usted o para otro familiar, conviene tomarla: es otra forma de cuidar a su hijo. Cuide, además, su propio descanso, porque el agotamiento dificulta tomar decisiones.

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Lleve estas preguntas a la próxima conversación con el médico de su hijo

  

  • ¿Qué se espera del medicamento, y en qué plazo?

 

  • ¿Qué señales tengo que vigilar después del alta?

 

  • ¿Cómo se va a ordenar el sueño de mi hijo?

 

  • ¿Qué actividades conviene sostener mientras el medicamento actúa?

 

  • ¿Qué lugar tiene la familia en su tratamiento?

  

Si el médico indica una hospitalización, en Clínica Los Tiempos recibimos a niños y adolescentes de 9 a 18 años. Conozca cómo es el ingreso a nuestra unidad de hospitalización psiquiátrica infanto-juvenil y, si tiene dudas sobre el proceso, escríbanos por WhatsApp desde esa misma página.

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